Tanto si se trata de una startup como de una empresa madura que necesita un empuje de recursos para acelerar un trabajo puntual o una serie de proyectos, al externalizar outsourcing, es fundamental apostar por una persona o empresa que comparta y ejecute fielmente la visión del proyecto, de modo que garantice la consecución de sus objetivos comerciales.

Las recomendaciones de boca-oreja son muy útiles, pero en su ausencia ¿cómo elegir al socio tecnológico más adecuado para su proyecto? Hay algunos aspectos que se aplican a todas las búsquedas y que puede ser útil tener presentes.

Si ya tiene claras las necesidades tecnológicas de su proyecto, asegúrese de que el candidato reúne las cualidades y conocimientos concretos requeridos, o que dispone de las herramientas adecuadas para satisfacerlas.

Por otro lado, si desea crear una aplicación pero no está seguro de cómo proceder, busque una consultoría de desarrollo de software que lo guíe a través de todo el proceso. También, una consultoría con conocimientos en diversos lenguajes de software puede estar bien posicionada para proponerle la infraestructura más adecuada para su proyecto.

Experiencia relevante

Idealmente, la consultoría elegida debería tener una sólida experiencia en proyectos similares al suyo, y/o le debería resultar familiar su industria o negocio. Teniendo ya por su amplia experiencia una buena comprensión de los matices y necesidades más sutiles, se aprovecharía su conocimiento para hacer brillar aun más y mejor el proyecto.

Profesionalidad

Una experiencia demostrable o un buen portfolio, aportará confianza. También vale la pena valorar el nivel de acabado general de los proyectos pasados de la consultoría. Además de la diligencia, una actitud positiva y una orientación de servicio al cliente son todos atributos positivos. Un consultor pro activo, preparado para constructivamente confrontar el brief del cliente, también puede beneficiar al proyecto, e incluso identificar sus debilidades. La proactividad de un buen consultor, le garantizará además capacidad resolutiva ante cualquier posible dificultad que pudiera surgir.

Creatividad

Quizás este no sea el criterio más obvio asociado con un trabajo de TI, pero es la diferencia entre un código picado estándar frente a otro que lleva al proyecto a un nivel superior. La reacción típica frente a una entrega bajo presión, suele venir asociada a un bloqueo. El desarrollador creativo capaz de pensar fuera de la caja, tendrá muchas más probabilidades de encontrar soluciones alternativas viables que lleven a buen término el proyecto, e incluso caminos para potenciar su éxito.

Comunicación

De nuevo, un aspecto clave que a menudo se pasa por alto en la búsqueda de talentos técnicos. Un buen comunicador disminuirá su estrés, ya que será capaz de mantenerlo permanentemente al día en el proceso de desarrollo. Por supuesto, alguien capaz de explicar conceptos de una manera clara y directa, ayudará a hacer significativamente más atractivo cualquier proceso.

Teniendo en cuenta estos consejos, la consultoría que contrate debería inspirarle la máxima confianza, además de sumar valor a su proyecto.

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